Los más piratas del mundo
Los más piratas del mundo, pese a lo que digan los sucesivos ministros de cultura del “PPSOE”, como el nuevo José Ignacio Wert, y el hombre del lobby que han puesto para comerle la oreja, José María Lasalle, no somos los usuarios españoles de Internet.
Los usuarios intercambiamos cultura, como así lo ha hecho la sociedad desde que es sociedad, y este hecho no es malo para ningún autor, en el caso de que los autores sean una raza especial de gente (ellos así lo creen) que estén en posesión de la única y verdadera creación y que sólo se sea autor cuando se cobra por ello y a través de la industria establecida. Muy al contrario se ha demostrado que el auténtico enemigo del autor, así como de la cultura en general, es la industria, con anquilosados modelos de negocio que quiere perpetuar de manera artificial gracias a impuestos encubiertos que tenemos que pagar todos, los que les iban a comprar algo y los que no.
Mucho se ha hablado de esto, y de como estas mafias pretenden cobrarnos por cosas que no valen lo que dicen, y como además pretenden cobrarnos por el uso de todo soporte informático e incluso de la red, todos sabemos ya como se las gastan y como tuercen leyes y voluntades políticas a su antojo, en Estados Unidos, en Europa y aquí. Además de eso tienen un pesebre de autodenominados autores, tales como Alejandro Sanz o Lucía Etxebarría (que sería de la cultura sin ellos) que repiten como mantras cualquier consigna que la voz de su amo tenga a bien ordenarles.
Hasta ahí todo bien. Quiero decir, todos hemos visto como esta gente se reparte el dinero a manos llenas y se lo gastan en papeos, en putas, en coches de lujo y demás desde supuestas asociaciones sin ánimo de lucro controladas por cuatro mangantes. Bien, les dejan mangar con cierta impunidad, ellos lo llevan en la sangre, y mangan. Todo comprensible.
Ahora bien, que en este país sólo podamos tener políticos, tanto con el PSOE como con el PP, que defiendan los postulados de esta cuadrilla y de sus dueños es algo que ya me cabrea sobremanera.
Dice el nuevo ministro, basándose en un sesgado estudio pagado por la mafia editorial estadounidense, estudio que se ha demostrado falso y que no hay por donde cogerlo, que somos el país más pirata del mundo. Yo estoy de acuerdo, pero no porque los usuarios compartamos cultura, algo perfectamente legal, humano y bueno para la sociedad y para los autores, si no porque nuestros políticos se ponen al servicio de la mafia estadounidense que hace llegar estudios falsos a través de su embajada y da órdenes a nuestros políticos para que legislen en contra de la sociedad y de los intereses de su propio país, el que les paga el sueldo.
Visto así si que somos un país de piratas, pero de los de la peor calaña, de piratas políticos y traidores. Yo creo que legislar en contra de la población de tu país, por orden de un gobierno extranjero y de una mafia de intereses económicos es un grave acto de piratería y una alta traición, y como tal debería juzgarse.
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