Nosotros no somos visitantes
Una anécdota donde está el teniente Carlos Coello, ayudante del Che, caído junto a él combatiendo en Bolivia bajo el nombre de Tuma. Yo quería a Coello como a un hijo, porque estuvo mucho a nuestro lado, porque fue presencia siempre a nuestro lado. Y bien, esto pasó en los momentos en que se hallaba en Cuba el poeta español Marcos Ana, combatiente antifascista que estuvo veinte años en la cárcel, y que en esos momentos recorría la provincia de Oriente. Y sucede que llegamos a las minas del Cobre, y como se esperaba al poeta visitante, habían preparado una mesa para ellos. Pero el poeta no llegó, sino que llegaron el Che, Celia su mamá, Carlos y yo.
Entonces entramos ahí, los primeros Tuma y yo. Figúrate, nosotros nunca habíamos visto tanta comida junta. Había carne, entremés, vino, turrón. ..una mesa de película de verdad! Y vemos aquellos manjares y como ya estaban allí, pues nos dijimos: nada, ahora sí que vamos a comernos esto porque ya está servido, y Carlos me dice alborozado, fíjate Eliseo, ¡hoy sí que nos ponemos las botas! y yo, mira Carlos, esto es demasiado bonito para que sea verdad, vamos a ver en qué acaba esto. Pero Carlos muy contento, como un muchacho, tú verás, me decía.
Y en eso aparece el Che en el comedor, mira la mesa, muy tranquilo, nos mira a nosotros y pregunta, ¿quién es la responsable aquí? Entonces avanza la compañera que estaba al frente del comedor, contenta, pensando quizás que el comandante la iba a felicitar y dice, “yo comandante, yo soy la responsable. ..” Y el comandante: dime mi’jita. ¿Así comen todos los obreros en Santiago? Y ella: “bueno, la verdad que no, comandante. ..” Y él: ¡Dime! ¿Qué es lo que se está comiendo en Santiago? Y ella: “bueno, en estos momentos están dando carne rusa en lata y, además de eso también están dando espaguetis”. Y él: bueno, mi’jita, tú buscas alguna carne de esa en lata, y algunos espaguetis, y retira esto. Mándalo al hotel Versalles, que eso es para visitantes. Si Marcos Ana ha venido de Europa y merece lo mejor en su calidad de huésped de Cuba; todo lo bueno que nosotros tenemos es para él, pero nosotros no somos visitantes, mi mamá tampoco es visitante; mamá es una ciudadana, una compañera más y no es para que hagamos estos gastos a la revolución. Es decir, que busca esa carne y esos espaguetis, nosotros vamos a asearnos un poco y en cuanto tú avises venimos a almorzar.
Ahí mismo hace así Carlos, me mira y yo le digo bajito: ¿Tú no ves que era demasiado bella la cosa?