Princess of the Dawn
Pues nada, que me apetecía a mí ayer un poco de Princess of the Dawn, pero bueno, otro día será y además… siempre me quedarán los Accept:
El mp3 de “Princess os the Dawn” y está nada menos que a 160Kbps/44Khz/7.2Mb, suficiente.
Cuando yo era un tierno querubín de 16 años no me atraía demasiado el heavy, aunque dos de mis mejores amigos llevaban una chupa de cuero que pesaba 50Kg entre tachuelas, pinchos e insignias satánicas. Yo pensaba que al menos si había una tormenta me harían de pararayos aunque la verdad es que también molaban, a su manera, pero molaban.
íbamos al Utopía, al Infierno, y a otros que no recuerdo a escuchar “The Unforgiven” y el “Ride the Ligthning” a volumen demoníaco y jugabámos al futbolín al ritmo del guitarreo de “El Barón vuela sobre Inglaterra“. Si iba yo a pedir las cervezas me cobrabán más, por pijo.
Y en el instituto, detrás de mí en no sé que clase a la que nunca faltaba, se sentaba Maite, una heavy morena preciosa de minifalda y botas o de ajustadas mallas negras. Si estaría buena que yo me leía su “Metal Hammer” haciendo como que me interesaba el famoseo heavytron. No sé que habrá sido de ella, espero que le vaya bien y que siga siendo metalera.
Con los años he ido apreciando más el rock y me doy cuenta de que no sólo los Accept, los Obus o los Scorpions eran buenos, pero lo mejor es que sin haber sido muy aficionado me conozco grupos y canciones a manta por una especie de transferencia tántrica de conocimientos que sufrí durante aquellos tiempos.
Por cierto que los Accept son los que le ponen música a la escena de la película “Demons” de Dario Argento, cuando el prota pilla una moto y una katana y se pone a decapitar muertos vivientes saltando por encima de las butacas de la sala de cine. Esa canción es ni más ni menos que “Fast As a Shark“.
El otro día estuve tomando unas birras con El Barras y con mi colega Fer, no había cambiado gran cosa, y veinte años más que menos a quién coño le importan.