La universidad, ese remanso de espiritualidad cultural
Mis padres me decían que algún día me penaría no haber ido a la universidad. Creo que ese día no ha llegado de momento. Pienso que laboralmente estaría igual de jodido (habrá quien piense que me quejo de vicio) o más, ya que no hubiese podido adquirir la experiencia que tengo en tratar con toda suerte de jetas, ladrones, estafadores, tontos, tontos de patata gorda, malos programadores y mediocres profesionales que he conocido en estas lides profesionales, lo cual me vale como colchón de experiencia y como acerbo cultural para enfrentarme al día a día con ciertas posibilidades de supervivencia.
Pero es que además me he ahorrado tener que aguantar al profesorado, lo cual no es moco de pavo según lo que extraigo cada vez que les oigo hablar sobre su actividad docente u opinar sobre temas atinentes a ella, y es que créanme, hay cada uno que asusta (si bien es cierto que hay algunos estupendos profesores, genios en lo suyo, que he tenido la suerte conocer, y que quizá unos cuantos borricos no hagan manada).
Lo último ha sido leer en el blog de Arkuín que hay un profesor que explica en sus clases lo que es en realidad el software libre: una organización virtual de tipo misionero, sectaria y progre.
Como el mismo Arkuin apostilla: TE CAGAS
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20-1-2006 a las 18:01:43
Es más “progre”, por eso lo usa Extremadura. Jajajajajaja.