Ayer te ví­

Ayer te ví­. Fugazmente, sólo un segundo, pero te reconocí­ al instante. Si. Sigues siendo guapí­sima, como en aquella foto tuya de vestido blanco y piernas morenas que tantos años llevé en mi cartera y que finalmente dejé junto a las otras para no hacer daño a nadie más.

O como aquella otra en la torre de Pisa, apoyada en un dintel, inclinándose la torre no por otra cosa que por merecida reverencia a la belleza de tus ojos, la perfección de tu piel y la calidez de tu mirada.

Lo siento, no pude decir nada. No supe decir ni hola. Me hubiese gustado tanto haberte dado un abrazo…

Tuve que conformarme con acariciar la cadena que me regalaste a los 16 años, que por siempre rodeará mi cuello, y soltar dos lágrimas tras las gafas de sol.

Ójala no pase mi otra media vida sin volver a ver tu sonrisa.

- Enviado el Viernes, Agosto 4th, 2006 a las 12:04:50.
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