Francia se encuentra las neuronas que perdimos los españoles en Trafalgar.
Y vota que “NO, QUE DE NINGUNA MANERA” a la retrógrada constitución europea. Una constitución escrita por las sectas católicas y el caciquismo tradicional. Eso es toda la tradición europea de la que tanto se habla.
Gracias Francia por darle una estocada a la constitución y por dejarle a Fernando Alonso un coche que la industria española sería incapaz de proporcionarle ni en los próximos cien años, no por no tener buenos ingenieros o gente con pelotas, que eso el pueblo español lleva cientos de años demostrándolo, sino porque nuestros gobertantes siguen siendo un atajo de inútiles al igual que la derecha podrida de dinero, agarrada, encostrada en lo más profundo del caciquismo, del tradicionalismo ultra y de la incultura. El terruño, el ladrillo y las cosas de toda la vida son los valores seguros.